A propósito de los últimos acontecimientos, debo admitir que la caida del Mono Jojoy y de Romaña me generó al principio un fresquito medio raro, pues en mis días de adolescencia mencionarlos era recordar escabrosidades y una guerrilla fuera de control.
Luego pensé en que Santos ya obtuvo como presidente el respeto que había adquirido como Ministro de Defensa y que por lo tanto a partir de hoy el país le creerá un poco más... para bien o mal.
Y entonces, vino el gran misterio: ¿Será que hay esperanza para el país producto de este golpe? La respuesta es, para mí al menos, NO. Y esto lo digo porque:
1) La desigualdad socioeconómica sigue igualita o peor que hace 46 años, cuando se fundaron las FARC. Si no hay FARC, habrá terroristas y Bacrim de todos los colores. Y la desigualdad seguirá igualita o peor. Entonces, compatriotas, pueden morirse de hambre o en la puerta de un hospital tranquilos, ver su eterno desempleo(subempleo, temporalidad o subcontratación) con buenos ojos y usar esas empresas de transporte "chichis" en las siempre deterioradas vías nacionales, todo porque hoy dieron de baja al Mono Jojoy, a Romaña y a otro reguero de guerrilleros.
2) "A rey muerto, rey puesto" -eso dijo hoy una nueva compañera cuando nos enteramos de la noticia-. Si las FARC siguieron dando lata después de la muerte de Marulanda ¿qué se les va a dar seguir dando lata con el Mono Jojoy muerto?
3) No sé si lo han notado, pero creo que por ahora, los vendedores de armas siguen necesitando compradores. De tal manera que de algún modo u otro, la guerra con las FARC va a seguir, así pasen a llamarse distinto.
4) Aparte de todo, no sé si lo han notado pero cada década tiene sus grupos armados a combatir. Así que a las FARC las van a pensionar después de 5 décadas y pondrán no sé... Bacrim de Todos los Colores, El Partido Nazi-Afrocolombiano, Chavez, Rita Repulsa, etc. Pero nunca nunca nunca va a haber una década de paz, o al menos no mientras haya un comerciante de armas, un político guerrerista, un ganadero paranoico, un pseudorevolucionario con ínfulas de poder, un oligarca desocupado, unos medios amarillistas o algo así que esté falto de $$ (por vaciado o codicioso).
Entonces ¿Cuál es la vaina?
Ni tantas razones para estar contento ni tantas para estar triste. Sólo un poco preocupado y sólo un poco aliviado. Simplemente para estar de paso por este planeta.
Ese parece mi estilo, llanamente. A veces me gana la ansiedad y a veces la euforía. De vez en cuando la ira me asalta y un destello de serenidad puede llegarme de sorpresa.
Definitivamente puedo considerarme un moacho ingenuo y afortunado, tratando de hacer lo correcto y de no entrar en conflictos con la gente. A veces resulta que el tratar de hacer lo correcto me lleva a hacer lo correcto y a veces no. A veces el tratar de no entrar en conflictos me evita conflictos y a veces no.
Añoro a ratos un poco más de malicia y un poco más de picardía, pero la verdad, no me sientan. Tal vez a veces el carácter no me da, pero en el fondo siento que he venido más a mirar sin prejuicios que a otra cosa. Y a veces tomo una decisión más allá de toda duda que pareciera que sólo yo puedo tomar, pero en el fondo siento que es sólo una decisión como elegir la sobremesa del almuerzo.
***
Sin embargo, hay algo que creo que sin lugar a dudas ha estado presente en mi vida. Buena compañía. Cuando me siento a la deriva por lo general llevo muchos días que parecen exactamente iguales y en los que me siento lejos de la gente.
Por otra parte, aunque mi talento no me ha ayudado últimamente a darme de comer (porque todavía no nos conocemos bien, a pesar de coexistir por 26 años, 1 mes y 5 días) siento que lo mis logros son míos por mi propio talento. Está el apoyo de los demás, claro está, pero mis logros me hacen sentir, con justa razón, capaz de ser el principal artífice de mi destino.
***
¿Y todo esto a qué viene en el blog? Pues no sé muy bien. Creo que tenía algo que decirme en público.
Ese parece mi estilo, llanamente. A veces me gana la ansiedad y a veces la euforía. De vez en cuando la ira me asalta y un destello de serenidad puede llegarme de sorpresa.
Definitivamente puedo considerarme un moacho ingenuo y afortunado, tratando de hacer lo correcto y de no entrar en conflictos con la gente. A veces resulta que el tratar de hacer lo correcto me lleva a hacer lo correcto y a veces no. A veces el tratar de no entrar en conflictos me evita conflictos y a veces no.
Añoro a ratos un poco más de malicia y un poco más de picardía, pero la verdad, no me sientan. Tal vez a veces el carácter no me da, pero en el fondo siento que he venido más a mirar sin prejuicios que a otra cosa. Y a veces tomo una decisión más allá de toda duda que pareciera que sólo yo puedo tomar, pero en el fondo siento que es sólo una decisión como elegir la sobremesa del almuerzo.
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Sin embargo, hay algo que creo que sin lugar a dudas ha estado presente en mi vida. Buena compañía. Cuando me siento a la deriva por lo general llevo muchos días que parecen exactamente iguales y en los que me siento lejos de la gente.
Por otra parte, aunque mi talento no me ha ayudado últimamente a darme de comer (porque todavía no nos conocemos bien, a pesar de coexistir por 26 años, 1 mes y 5 días) siento que lo mis logros son míos por mi propio talento. Está el apoyo de los demás, claro está, pero mis logros me hacen sentir, con justa razón, capaz de ser el principal artífice de mi destino.
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¿Y todo esto a qué viene en el blog? Pues no sé muy bien. Creo que tenía algo que decirme en público.
Lo que Colombia merece, lo que nosotros merecemos (Escrito por:Oscar Hernández Salgar, Músico y Administrador Cultural. Magíster en Estudios Culturales. Director del Departamento de Música de la Universidad Javeriana)
Ante la descarada omisión que los medios están haciendo de las propuestas programáticas de los candidatos presidenciales, cada vez es más necesario que los ciudadanos nos tomemos el trabajo de utilizar los medios a nuestro alcance para llevar la discusión a niveles más profundos. El debate de la semana pasada mostró un alto grado de trivialización del escenario político. Los medios están contribuyendo a menospreciar la capacidad de comprensión del colombiano promedio y sólo hacen ecos de programas de gobierno que se resuman en dos o tres palabras. Cuando alguien expone un concepto que va más allá de las consignas obvias, dicen que es confuso y que no tiene claridad.
Por eso es importante mostrar las propuestas de la forma más clara posible y tomarse el espacio necesario para destruir los mitos que se han ido creando alrededor de figuras como Mockus, a quien como no le pueden achacar ninguna relación con intereses oscuros (como a otros candidatos), le han terminado endilgando una pretendida debilidad de carácter acompañada de confusión de criterios.
Vamos por partes.
Juan Manuel Santos, que quiere mostrarse como el sucesor de Uribe, exhibe la bandera de la mano dura basado en su gestión como Ministro de Defensa. Desde esa posición elabora un discurso parecido al que impuso George Bush sobre el terrorismo hace ya varios años: “quien no está conmigo está contra mí”. La versión reeditada para la campaña es: “quien no usa un lenguaje agresivo exclusivamente dirigido a las farc, es un blandengue que se va a doblegar ante las exigencias del terrorismo”. Además de convertir a la seguridad democrática en una marca registrada, cuando se supone que es un deber de cualquier gobierno civilizado, esto conlleva el supuesto de que si alguien señala la necesidad de acabar con otras fuentes de violencia (violencia doméstica o corrupción, por ejemplo), es porque se está haciendo el de la vista gorda ante el terrorismo de las farc y va a echar al piso la seguridad democrática. Estos razonamientos son simplemente inaceptables, pero terminan siendo parte del sentido común de la mayoría de la población porque han venido siendo presentados en los medios con la misma persistencia irracional de cualquier emisora que quiere “pegar” una canción. Uribe se ha encargado durante los últimos ocho años de dejar muy en claro que en este país el terrorismo se llama la’far’ y que todos los males son culpa del terrorismo. A cualquier persona sensata esto le parecería una simplificación excesiva de la realidad compleja de un país como Colombia, pero la aceptación que tienen estas tesis es una evidencia de que la gente no quiere enredarse y busca cosas simples.
La postura de Mockus es mucho más coherente y pertinente, pero no por eso es menos clara o menos sencilla. Lo que pasa es que en el estado actual de cosas, dicha propuesta requiere de una pequeña explicación para ser entendida (explicación que no tiene cabida en nuestros debates estilo reinado de Cartagena).
Aquí va la explicación.
El narcotráfico ha potenciado en Colombia una cultura en la que es justificable salirse de la ley (por ejemplo usando la violencia) para adquirir poder. Esa cultura es algo que tienen en común, por citar unos ejemplos, los guerrilleros de las farc, los rastrojos, los políticos del PIN, y algunos niños que desde las comunas de Medellín aspiran a ser otro Pablo Escobar, otro Chupeta, otro Don Berna. Pero la cultura del narcotráfico no se ha limitado a los círculos cercanos de los narcotraficantes. La cultura mafiosa ha terminado haciendo cada vez más débiles los límites morales, legales y culturales de grandes sectores de la población. A muchos no les parece grave evadir uno que otro impuesto de vez en cuando, o saltarse la letra pequeña cada cierto tiempo - “¡Pero si yo no le hago daño a nadie. El estado no siente!”-. Estamos más acostumbrados que otras sociedades a darnos permisos, a forzar los límites y a usar atajos para “facilitar las cosas”. No es que todo esto sea un fruto del narcotráfico, pero nadie puede desconocer que el narcotráfico ha logrado sacar lo peor de muchos colombianos. Y una de esas peores cosas es la cultura de la trampa y el atajo. Así, en la propuesta de Mockus se pueden identificar dos premisas esenciales.
En primer lugar, el país tiene un problema cultural que no se puede achacar a un solo actor de forma exclusiva. Para ponerlo en otros términos, la seguridad democrática sería como la medicina alopática o convencional que ataca los síntomas (la’ far’) sin preocuparse por las relaciones sistémicas que hay detrás de esos síntomas. La propuesta de Mockus sería en cambio como la de la medicina bioenergética: tratar el sistema para que desaparezcan los síntomas. Intervenir directamente la cultura y crear un cambio de mentalidad para que no sea aceptable, bajo ninguna circunstancia, la violación de algunos principios básicos, como el respeto a la vida y el respeto a los recursos públicos. A esto se refiere Mockus cuando propone crear tabúes de manera que robar o matar sea igual de feo que pegarle a la mamá.
En segundo lugar, y yendo más adentro en la naturaleza del problema, tenemos un tremendo divorcio entre la cultura, la ley y la moral. ¿qué quiere decir eso? Quiere decir sencillamente que lo legal nos parece jartísimo, lo que nos atrae y nos entusiasma suele ser ilegal y el hecho de saltarnos la ley no nos provoca remordimientos. Así de sencillo. Por eso es frecuente oír por ahí que tenemos una legislación para un país como Suecia. Nosotros mismos no aceptamos que una legislación progresista sea para Colombia porque reconocemos que nuestra cultura menosprecia el valor de la ley. Y lo más grave: no nos importa. Porque, como en todo estereotipo, esto tiene un lado bueno que es el famoso mito de la malicia indígena. Los colombianos nos las damos de vivos, de maliciosos, de astutos, y nos burlamos de los canadienses, los gringos y los austríacos porque nos parecen excesivamente ñoños. No hay que ser demasiado vivo para darse cuenta que es esa misma viveza la que nos lleva a pasar por encima de la ley sin que se nos mueva un pelo. Y es esa cultura de la trampa (la malicia indígena no es más que un eufemismo), la que ha sido alimentada por la ambición que trae el narcotráfico y que nos tiene metidos en una espiral de violencia que lleva más de medio siglo.
Ahora bien, ¿cómo se crea un cambio de mentalidad tan grande como para cerrar la brecha entre nuestra cultura y nuestra ley? Lo más interesante es que Mockus es precisamente el único dirigente político en el país que ha logrado cambios de este tipo desde una posición de gobierno. Voy a mencionar dos ejemplos muy sencillos: En la década de los ochenta era imposible ver a alguien en Bogotá manejando con cinturón de seguridad. Al finalizar la primera alcaldía de Mockus todo el mundo había desarrollado el instinto de ponerse el cinturón antes de arrancar. De igual manera, a principios de los noventa los peatones debían cruzar la calle entre los carros porque no existían cebras y mucho menos existía la conciencia de respetarlas. Hoy en día el conductor que queda atravesado en una cebra por un cambio de semáforo siente inmediatamente la presión de estar haciendo algo mal. Estos cambios no se lograron únicamente con mimos o con tarjetas rojas. Pero tampoco se debieron exclusivamente a las multas. Estos cambios se dieron gracias a la combinación de diferentes elementos. ¿Cuáles elementos? Pues precisamente los que permiten acercar la ley a la cultura y éstas dos a la moral. La multa funciona como una sanción legal, pero si no va acompañada de una presión social, el multado termina buscando la forma de evadirla y no llega a sentir culpa. El mimo funciona como el símbolo de una sanción social, pero si no va acompañado de una multa, no genera la fuerza suficiente para convertir el comportamiento en hábito. Por eso la estrategia se puede resumir así: combinar presiones legales con presiones sociales, en la misma dirección, para producir remordimientos y culpas por los actos ilegales. Por esa vía se lograron cambios importantes y duraderos en Bogotá que hoy a muchos nos siguen enorgulleciendo.
La pregunta es: ¿puede usarse el mismo razonamiento para resolver los problemas de Colombia? La apuesta es que sí se puede. De hecho es una apuesta que apunta a una mano dura, más dura que la del uribismo más recalcitrante. Por una sencilla razón: la mano dura de Uribe-Santos está dirigida a erradicar militarmente a la’far’. La mano dura de Mockus en cambio está dirigida a atacar jurídica, social y militarmente cualquier tipo de ilegalidad. Y sabemos que la tolerancia a la ilegalidad está detrás de todos los problemas del país. Desde la corrupción hasta el desempleo pasando por la crisis de la salud y el narcotráfico. El enemigo no es la izquierda o la derecha. El enemigo no es el que piensa distinto o el que se niega a darme la razón. El enemigo es la ilegalidad, en todas sus formas. Necesitamos que Colombia sea un país legal
No es fácil, pero se puede. Se necesita una revolución cultural. Y para esta revolución se necesita un mandato claro. Por eso es importante que Mockus gane no raspando, sino con muchos, muchos votos. No estamos pensando en ganar la campaña, sino en emprender la tarea gigantesca de cambiar a Colombia para convertirla en un mejor país. Si estas ideas le parecen convincentes, por favor vote por Mockus el 30 de mayo. Si le sigue pareciendo muy complicado y necesita algo más simple, puede seguir siendo uribista o mamerto. Pero no diga que no se lo advertimos.
Por eso es importante mostrar las propuestas de la forma más clara posible y tomarse el espacio necesario para destruir los mitos que se han ido creando alrededor de figuras como Mockus, a quien como no le pueden achacar ninguna relación con intereses oscuros (como a otros candidatos), le han terminado endilgando una pretendida debilidad de carácter acompañada de confusión de criterios.
Vamos por partes.
Juan Manuel Santos, que quiere mostrarse como el sucesor de Uribe, exhibe la bandera de la mano dura basado en su gestión como Ministro de Defensa. Desde esa posición elabora un discurso parecido al que impuso George Bush sobre el terrorismo hace ya varios años: “quien no está conmigo está contra mí”. La versión reeditada para la campaña es: “quien no usa un lenguaje agresivo exclusivamente dirigido a las farc, es un blandengue que se va a doblegar ante las exigencias del terrorismo”. Además de convertir a la seguridad democrática en una marca registrada, cuando se supone que es un deber de cualquier gobierno civilizado, esto conlleva el supuesto de que si alguien señala la necesidad de acabar con otras fuentes de violencia (violencia doméstica o corrupción, por ejemplo), es porque se está haciendo el de la vista gorda ante el terrorismo de las farc y va a echar al piso la seguridad democrática. Estos razonamientos son simplemente inaceptables, pero terminan siendo parte del sentido común de la mayoría de la población porque han venido siendo presentados en los medios con la misma persistencia irracional de cualquier emisora que quiere “pegar” una canción. Uribe se ha encargado durante los últimos ocho años de dejar muy en claro que en este país el terrorismo se llama la’far’ y que todos los males son culpa del terrorismo. A cualquier persona sensata esto le parecería una simplificación excesiva de la realidad compleja de un país como Colombia, pero la aceptación que tienen estas tesis es una evidencia de que la gente no quiere enredarse y busca cosas simples.
La postura de Mockus es mucho más coherente y pertinente, pero no por eso es menos clara o menos sencilla. Lo que pasa es que en el estado actual de cosas, dicha propuesta requiere de una pequeña explicación para ser entendida (explicación que no tiene cabida en nuestros debates estilo reinado de Cartagena).
Aquí va la explicación.
El narcotráfico ha potenciado en Colombia una cultura en la que es justificable salirse de la ley (por ejemplo usando la violencia) para adquirir poder. Esa cultura es algo que tienen en común, por citar unos ejemplos, los guerrilleros de las farc, los rastrojos, los políticos del PIN, y algunos niños que desde las comunas de Medellín aspiran a ser otro Pablo Escobar, otro Chupeta, otro Don Berna. Pero la cultura del narcotráfico no se ha limitado a los círculos cercanos de los narcotraficantes. La cultura mafiosa ha terminado haciendo cada vez más débiles los límites morales, legales y culturales de grandes sectores de la población. A muchos no les parece grave evadir uno que otro impuesto de vez en cuando, o saltarse la letra pequeña cada cierto tiempo - “¡Pero si yo no le hago daño a nadie. El estado no siente!”-. Estamos más acostumbrados que otras sociedades a darnos permisos, a forzar los límites y a usar atajos para “facilitar las cosas”. No es que todo esto sea un fruto del narcotráfico, pero nadie puede desconocer que el narcotráfico ha logrado sacar lo peor de muchos colombianos. Y una de esas peores cosas es la cultura de la trampa y el atajo. Así, en la propuesta de Mockus se pueden identificar dos premisas esenciales.
En primer lugar, el país tiene un problema cultural que no se puede achacar a un solo actor de forma exclusiva. Para ponerlo en otros términos, la seguridad democrática sería como la medicina alopática o convencional que ataca los síntomas (la’ far’) sin preocuparse por las relaciones sistémicas que hay detrás de esos síntomas. La propuesta de Mockus sería en cambio como la de la medicina bioenergética: tratar el sistema para que desaparezcan los síntomas. Intervenir directamente la cultura y crear un cambio de mentalidad para que no sea aceptable, bajo ninguna circunstancia, la violación de algunos principios básicos, como el respeto a la vida y el respeto a los recursos públicos. A esto se refiere Mockus cuando propone crear tabúes de manera que robar o matar sea igual de feo que pegarle a la mamá.
En segundo lugar, y yendo más adentro en la naturaleza del problema, tenemos un tremendo divorcio entre la cultura, la ley y la moral. ¿qué quiere decir eso? Quiere decir sencillamente que lo legal nos parece jartísimo, lo que nos atrae y nos entusiasma suele ser ilegal y el hecho de saltarnos la ley no nos provoca remordimientos. Así de sencillo. Por eso es frecuente oír por ahí que tenemos una legislación para un país como Suecia. Nosotros mismos no aceptamos que una legislación progresista sea para Colombia porque reconocemos que nuestra cultura menosprecia el valor de la ley. Y lo más grave: no nos importa. Porque, como en todo estereotipo, esto tiene un lado bueno que es el famoso mito de la malicia indígena. Los colombianos nos las damos de vivos, de maliciosos, de astutos, y nos burlamos de los canadienses, los gringos y los austríacos porque nos parecen excesivamente ñoños. No hay que ser demasiado vivo para darse cuenta que es esa misma viveza la que nos lleva a pasar por encima de la ley sin que se nos mueva un pelo. Y es esa cultura de la trampa (la malicia indígena no es más que un eufemismo), la que ha sido alimentada por la ambición que trae el narcotráfico y que nos tiene metidos en una espiral de violencia que lleva más de medio siglo.
Ahora bien, ¿cómo se crea un cambio de mentalidad tan grande como para cerrar la brecha entre nuestra cultura y nuestra ley? Lo más interesante es que Mockus es precisamente el único dirigente político en el país que ha logrado cambios de este tipo desde una posición de gobierno. Voy a mencionar dos ejemplos muy sencillos: En la década de los ochenta era imposible ver a alguien en Bogotá manejando con cinturón de seguridad. Al finalizar la primera alcaldía de Mockus todo el mundo había desarrollado el instinto de ponerse el cinturón antes de arrancar. De igual manera, a principios de los noventa los peatones debían cruzar la calle entre los carros porque no existían cebras y mucho menos existía la conciencia de respetarlas. Hoy en día el conductor que queda atravesado en una cebra por un cambio de semáforo siente inmediatamente la presión de estar haciendo algo mal. Estos cambios no se lograron únicamente con mimos o con tarjetas rojas. Pero tampoco se debieron exclusivamente a las multas. Estos cambios se dieron gracias a la combinación de diferentes elementos. ¿Cuáles elementos? Pues precisamente los que permiten acercar la ley a la cultura y éstas dos a la moral. La multa funciona como una sanción legal, pero si no va acompañada de una presión social, el multado termina buscando la forma de evadirla y no llega a sentir culpa. El mimo funciona como el símbolo de una sanción social, pero si no va acompañado de una multa, no genera la fuerza suficiente para convertir el comportamiento en hábito. Por eso la estrategia se puede resumir así: combinar presiones legales con presiones sociales, en la misma dirección, para producir remordimientos y culpas por los actos ilegales. Por esa vía se lograron cambios importantes y duraderos en Bogotá que hoy a muchos nos siguen enorgulleciendo.
La pregunta es: ¿puede usarse el mismo razonamiento para resolver los problemas de Colombia? La apuesta es que sí se puede. De hecho es una apuesta que apunta a una mano dura, más dura que la del uribismo más recalcitrante. Por una sencilla razón: la mano dura de Uribe-Santos está dirigida a erradicar militarmente a la’far’. La mano dura de Mockus en cambio está dirigida a atacar jurídica, social y militarmente cualquier tipo de ilegalidad. Y sabemos que la tolerancia a la ilegalidad está detrás de todos los problemas del país. Desde la corrupción hasta el desempleo pasando por la crisis de la salud y el narcotráfico. El enemigo no es la izquierda o la derecha. El enemigo no es el que piensa distinto o el que se niega a darme la razón. El enemigo es la ilegalidad, en todas sus formas. Necesitamos que Colombia sea un país legal
No es fácil, pero se puede. Se necesita una revolución cultural. Y para esta revolución se necesita un mandato claro. Por eso es importante que Mockus gane no raspando, sino con muchos, muchos votos. No estamos pensando en ganar la campaña, sino en emprender la tarea gigantesca de cambiar a Colombia para convertirla en un mejor país. Si estas ideas le parecen convincentes, por favor vote por Mockus el 30 de mayo. Si le sigue pareciendo muy complicado y necesita algo más simple, puede seguir siendo uribista o mamerto. Pero no diga que no se lo advertimos.
Muchas pastillas de chocolate para Mockus y un millón de votos por cada pastilla
A través de este medio, quiero presentarles al candidato presidencial por el partido verde, Doc. Antanas Mockus y a su vez informarles algunas de sus ideas expuestas en el movimiento Visionarios por Colombia.
Si los convence, por favor reenvíen este mensaje a sus contactos, o péguenlo en sus blogs como hice yo.
Es muy útil, pues la campaña de Mockus no cuenta con suficiente propaganda política para entrar en la competencia de los que hoy encabezan los noticieros y las encuestas.
La propuesta de Mockus es más honesta y menos mediática, pues quiere apartarse de esas aparatosas campañas políticas de los demás partidos, que no le permiten al ciudadano preguntarse por las propuestas del candidato, sino que lo convencen a través de una foto o una frase.
ANTANAS MOCKUS
Antanas Mockus nació en Bogotá el 25 de marzo de 1952, hijo de inmigrantes lituanos. Aprendió a leer a los dos años de edad, estudió en el Liceo Francés, en la Universidad de Dijón y en la Universidad Nacional de Colombia. Tiene cuatro hijos y se ha convertido en el rostro del contra-político latinoamericano: efectivo, creativo, independiente y poco politiquero.
A mediados de la década de los noventa Antanas Mockus abrió un camino en política y en la administración pública muy diferente al que los colombianos estábamos acostumbrados.
Con el respaldo del voto de opinión llegó a la Alcaldía de Bogotá en dos ocasiones (1995-1997 y 2001-2003),. Logró la reducción de 70% en la tasa de homicidios, la disminución de 50% de muertes por accidentes de tránsito, el ahorro del agua (el consumo bajó en un 40%) además de subir el número de hogares con agua potable y drenaje (al 100 y 95%), y se mantuvo fiel a sus principios. El poder no lo distorsionó.
Con un carisma especial y una abrumadora inteligencia nos ha planteado elementales principios visionarios, como: la cultura ciudadana, la rumba zanahoria, el rechazo al atajo, el respeto a la vida, el cuidadoso manejo de los dineros públicos, la corresponsabilidad, la coherencia entre fines y medios, la educación como mecanismo para dinamizar la productividad y mejorar la equidad social, entre otros.
Su forma de hacer campaña política ha sido atípica. No se apoya en genios de marketing electoral, ni en empresas especializadas de estrategia de comunicación -tan común hoy en cualquier campaña política-. Apela a su intuición y a las ideas de personas de su equipo; combina arte y publicidad, y acude a símbolos, llegando a rayar con lo rocambolesco. Carece de maquinaria, aquella que aceitan la mayor parte de los políticos colombianos, y lleva cinco años construyendo el movimiento Visionarios por Colombia con la confianza de que son las ideas las que conquistan electores. Y en lugar de plata, lo que le sobra precisamente son ideas. Se toma el tiempo para comunicarlas y no teme a decir frases que quizás no sean las más vendedoras. Pedagogo por excelencia, olvida la milimetría política y los cálculos.
Sus consignas apelan a la honestidad y a la transparencia. No ofrece mercados, puestos, dinero, tampoco se explaya en promesas. Su discurso llama a los colombianos a la confianza. A una nueva forma de hacer política. Rechaza acuerdos diferentes a los programáticos, contradice la corrupción y promueve la cultura donde los dineros públicos sean dineros sagrados; o aquella de “no me pidas en privado, lo que no puedes sostener en público”.
VOTO VITAL
¿Qué es Voto Vital?
"El poder del elector radica en su voto y sólo depende de él si lo usa bien, o lo usa mal. Donde votamos, influimos":Antanas Mockus.
Con Voto Vital se busca que la gente dimensione la urgencia de asumir su ciudadanía. Si los actores armados dominan y controlan las alcaldías y las gobernaciones, se deteriora la vida local, la descentralización se desprestigia, los recursos se despilfarran y la corrupción y la violencia cunden. Entonces, hay que lograr votar bien.
Conquistas históricas como el sufragio femenino logrado en los años 50, la apertura política generada por la Reforma Constitucional del 91 y los avances de la descentralización han sido importantes. Pero, especialmente dañina ha sido la aceptación casi generalizada del clientelismo como forma de construir solidaridad y lealtad entre los actores políticos.
Los consensos han dejado de ser resultado de la argumentación, por el “toma y dame” burocrático, y a pesar de las denuncias publicadas en los medios de comunicación y la acción de la justicia, las "mañas" políticas no se han logrado eliminar.
Voto Vital busca que la gente reflexione y se tome el tiempo necesario para decidir por quién votará, pues sólo tiene un día para hacerlo; pasadas las elecciones, tiene cuatro años para participar y exigir (planeación participativa, servicio estatal, atención al ciudadano, rendición de cuentas y seguimiento a las principales promesas de los candidatos).
El lema “Piensa tu voto, piensa tu vida” muestra la responsabilidad enorme que tiene el ciudadano cuando escoge a un gobernante.
¿Qué rechaza Voto Vital?
- Presiones armadas
- Fraudes y suplantaciones
- Trasteos de votantes
- Compra y venta del voto
- Clientelismo
- Votos intimidados
- Voto encuestado
- Voto publicitado
- Toda práctica que conlleve corrupción y presión en el proceso electoral.
Voto Vital es una iniciativa de la sociedad civil propuesta en el mes de enero de 2007 por Visionarios por Colombia, bajo el liderazgo de Antanas Mockus. En total, 108 organizaciones respaldaron esta campaña con el objetivo de calificar el voto en Colombia: más racional, más personal, más ejercicio de la libertad.
CULTURA DE PAZ
La Constitución consagra la paz como un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento. Quien se ha formado como ciudadano aporta a la paz cumpliendo sus deberes y reclamando pacíficamente sus derechos; es decir, aporta a la paz ejerciendo como sujeto legal. En muchas personas, tal vez en todas, hay un mandato interno a favor de la paz.
Pero también es posible reconocer y promover una cultura de paz. Hay cultura de paz cuando las actitudes o acciones contrarias a la paz son objeto de repudio social (desde formas muy leves de censura como fruncir el ceño hasta el ostracismo) que muchas veces le hace sentir vergüenza a la persona en cuestión. Hay cultura de paz cuando las actitudes y acciones pro-paz son objeto de reconocimiento social, generan confianza y buena reputación.
Uno no nace ciudadano. Uno se va volviendo ciudadano. La manera de hacerlo es tratar al otro –conocido o no– como ciudadano, corregirlo amablemente, dejarse corregir por él, reconocer sus comportamientos y dejar que él los reconozca en uno. Es parecido a como aprende uno a hablar. El camino es fortalecer las tres regulaciones: la legal, la moral y la cultural.
Aunque hay comportamientos que sólo son de conciencia (ejemplo: colocar limosna en una iglesia vacía), otros que solo son de cultura (ejemplo: respetar las reglas de etiqueta en la mesa), otros que sólo son de ley (ejemplo: presentar un papel que sigue siendo requisito porque la ley no ha sido derogada)– en la mayoría de las acciones humanas de mayor trascendencia intervienen las tres regulaciones y las correspondientes emociones (admiración por la ley, miedo a la multa, a la cárcel y a las otras sanciones legales, temor a la culpa, orgullo o satisfacción causados por reconocimiento social o vergüenza).
Ser ciudadano es aprender a sentir esas emociones y aprender a hacerlas sentir. Cultura ciudadana para la paz es cultura ciudadana aplicada a aquellas obligaciones legales, morales y culturales cuyo cumplimiento más rápida y eficazmente contribuye a que cese la violencia. Implica superar el divorcio entre ley, moral y costumbre (cultura) por ejemplo frente al homicidio (la muerte intencional). “La vida es sagrada” es un ejemplo de invitación a movilizar conscientemente mecanismos positivos y mecanismos de sanción legales, morales y culturales a favor de la protección de la vida.
Aunque hay comportamientos que sólo son de conciencia (ejemplo: colocar limosna en una iglesia vacía), otros que solo son de cultura (ejemplo: respetar las reglas de etiqueta en la mesa), otros que sólo son de ley (ejemplo: presentar un papel que sigue siendo requisito porque la ley no ha sido derogada)– en la mayoría de las acciones humanas de mayor trascendencia intervienen las tres regulaciones y las correspondientes emociones (admiración por la ley, miedo a la multa, a la cárcel y a las otras sanciones legales, temor a la culpa, orgullo o satisfacción causados por reconocimiento social o vergüenza).
Ser ciudadano es aprender a sentir esas emociones y aprender a hacerlas sentir. Cultura ciudadana para la paz es cultura ciudadana aplicada a aquellas obligaciones legales, morales y culturales cuyo cumplimiento más rápida y eficazmente contribuye a que cese la violencia. Implica superar el divorcio entre ley, moral y costumbre (cultura) por ejemplo frente al homicidio (la muerte intencional). “La vida es sagrada” es un ejemplo de invitación a movilizar conscientemente mecanismos positivos y mecanismos de sanción legales, morales y culturales a favor de la protección de la vida.
Respeto total a la vida
El gran desafío de Colombia es dar plena vigencia al artículo 11 de la constitución nacional: “El derecho a la vida es inviolable; no habrá pena de muerte”. Para ello es importante buscar los caminos para reducir significativamente la violencia. La tarea central es volver a crear mecanismos de autorregulación social y cultural que hagan que las personas no amenacen ni destruyan la vida.
Superación del atajismo.
Coherencia entre fines y medios: Salirse de las reglas para obtener resultados a corto plazo es un atajo, el cual viola las normas morales, las reglas sociales o las leyes para lograr algo. El que lo practica puede conseguir algunos beneficios individuales, pero produce grandes costos sociales al provocar en los demás la tentación de usar el mismo procedimiento. Coherencia entre la ley, la norma y la costumbre: Para que las reglas sociales se cumplan sin conflictos ni contradicciones es importante que la ley, la norma moral y la costumbre sean coherentes entre sí. Cuando el Estado no ha ganado el respeto de los ciudadanos, es fácil que se generen normas o prácticas que se aceptan socialmente pero son legal y moralmente inaceptables. Para recuperar el respeto a la ley y a las normas, es importante transformar las costumbres y hacer ver las implicaciones morales de ellas.
Mayor equidad por la vía de la educación
La inequidad no es sólo un problema de repartición de bienes y dinero. Uno de los principales factores que generan diferencias sociales se da en las posibilidades que tienen las personas en el acceso al conocimiento y a una formación que contribuya al desarrollo de la autonomía.
Respeto a la Justicia
Los jueces son los guardianes del Estado de Derecho. El respeto y el fortalecimiento a la rama judicial son indispensables para reducir la violencia y la impunidad. Un Estado fuerte y justo, capaz de cumplir y hacer cumplir la ley, hace valer los derechos y deberes y asegura la provisión de bienes y servicios públicos. La protección y el apoyo social a los jueces ayuda a consolidar un Estado que no amenace ni se deja intimidar.
GRACIAS POR SU TIEMPO
PDTA: AQUÍ ESTÁN ALGUNAS DE SUS FRASES.
-Me encantaría que cada mañana, cuando un estudiante se levanta para ir a clase, comprendiera que allí, en su colegio o universidad, que cada maestro al dar la clase, o un papá al revisar la tarea por las noches, son los escenarios donde se juega la soberanía del país, la diferencia de poder futuro, no en la mesa de las negociaciones.
- No soy blando, soy un duro limpio.
- No me gusta que todo es negociable, comprable, como si el país se manejara a través de una lógica comercial.
- Es inaceptable históricamente la 'locha' tributaria de los hacendados colombianos.
- Un país más zanahorio, un país donde no todo vale, un país donde la productividad se eleva mucho y permite realizar los ideales a la Constitución porque la gente no se mata y porque la gente no toma ciertos atajos. Un país donde ley y cultura están más cerca, donde las obligaciones legales son culturalmente respaldadas: pagar impuestos, respetar el ordenamiento territorial, respetar, obviamente, los derechos fundamentales de los demás.
- El 'todo vale' es la peste de cualquier sociedad.
- Informémonos antes de votar, conozcamos las opciones, leamos el menú antes de ordenar.
- A mí me parece grave que la sociedad colombiana no tiene la suficiente indignación frente a crímenes de lesa humanidad.
- El acto de votar es un acto delicado, y yo veo que la campaña electoral es como un acercamiento mutuo donde la gente se escucha y se olfatea; es una cosa en las dos direcciones. Lo más importante es que la gente debe gozarse su posibilidad de escoger.
- No ofrezco un camino de rosas, sino uno de consolidación. Es como si pusieran unos cimientos en piedra y concreto, y ahora tocara construir más o menos en las mismas proporciones con ladrillo y arena. Fortalecer la seguridad con los componentes de justicia y control social, y fortalecer además la educación, por razones de productividad y de competitividad, amerita un esfuerzo económico grande.
- En Colombia lo que tenemos que ser es corresponsables. Tenemos que cuidarnos entre todos, regularnos entre todos, para no hacer las cosas chambonamente. Es cultura ciudadana.
- Los recursos públicos son recursos sagrados.
- A mí no me gusta mucho que la democracia dependa mucho de la plata, y yo creo que la gente lo entiende y todos los candidatos deberían hacer esfuerzos no por gastar al máximo sino por gastar mucho menos. Eso haría la democracia más creíble. La democracia es debate y votar después de haber escuchado.
- Creo en la democracia deliberativa: argumento va, argumento viene. Los intereses, al volverse públicos, se moderan o se pulen.
- A mí no me da miedo aplicar la autoridad para hacer cumplir la ley. Pero la autoridad hay que aplicarla basada en la pedagogía, más que en la fuerza, porque eso es lo que la hace legítima.
Si los convence, por favor reenvíen este mensaje a sus contactos, o péguenlo en sus blogs como hice yo.
Es muy útil, pues la campaña de Mockus no cuenta con suficiente propaganda política para entrar en la competencia de los que hoy encabezan los noticieros y las encuestas.
La propuesta de Mockus es más honesta y menos mediática, pues quiere apartarse de esas aparatosas campañas políticas de los demás partidos, que no le permiten al ciudadano preguntarse por las propuestas del candidato, sino que lo convencen a través de una foto o una frase.
ANTANAS MOCKUS
Antanas Mockus nació en Bogotá el 25 de marzo de 1952, hijo de inmigrantes lituanos. Aprendió a leer a los dos años de edad, estudió en el Liceo Francés, en la Universidad de Dijón y en la Universidad Nacional de Colombia. Tiene cuatro hijos y se ha convertido en el rostro del contra-político latinoamericano: efectivo, creativo, independiente y poco politiquero.
A mediados de la década de los noventa Antanas Mockus abrió un camino en política y en la administración pública muy diferente al que los colombianos estábamos acostumbrados.
Con el respaldo del voto de opinión llegó a la Alcaldía de Bogotá en dos ocasiones (1995-1997 y 2001-2003),. Logró la reducción de 70% en la tasa de homicidios, la disminución de 50% de muertes por accidentes de tránsito, el ahorro del agua (el consumo bajó en un 40%) además de subir el número de hogares con agua potable y drenaje (al 100 y 95%), y se mantuvo fiel a sus principios. El poder no lo distorsionó.
Con un carisma especial y una abrumadora inteligencia nos ha planteado elementales principios visionarios, como: la cultura ciudadana, la rumba zanahoria, el rechazo al atajo, el respeto a la vida, el cuidadoso manejo de los dineros públicos, la corresponsabilidad, la coherencia entre fines y medios, la educación como mecanismo para dinamizar la productividad y mejorar la equidad social, entre otros.
Su forma de hacer campaña política ha sido atípica. No se apoya en genios de marketing electoral, ni en empresas especializadas de estrategia de comunicación -tan común hoy en cualquier campaña política-. Apela a su intuición y a las ideas de personas de su equipo; combina arte y publicidad, y acude a símbolos, llegando a rayar con lo rocambolesco. Carece de maquinaria, aquella que aceitan la mayor parte de los políticos colombianos, y lleva cinco años construyendo el movimiento Visionarios por Colombia con la confianza de que son las ideas las que conquistan electores. Y en lugar de plata, lo que le sobra precisamente son ideas. Se toma el tiempo para comunicarlas y no teme a decir frases que quizás no sean las más vendedoras. Pedagogo por excelencia, olvida la milimetría política y los cálculos.
Sus consignas apelan a la honestidad y a la transparencia. No ofrece mercados, puestos, dinero, tampoco se explaya en promesas. Su discurso llama a los colombianos a la confianza. A una nueva forma de hacer política. Rechaza acuerdos diferentes a los programáticos, contradice la corrupción y promueve la cultura donde los dineros públicos sean dineros sagrados; o aquella de “no me pidas en privado, lo que no puedes sostener en público”.
VOTO VITAL
¿Qué es Voto Vital?
"El poder del elector radica en su voto y sólo depende de él si lo usa bien, o lo usa mal. Donde votamos, influimos":Antanas Mockus.
Con Voto Vital se busca que la gente dimensione la urgencia de asumir su ciudadanía. Si los actores armados dominan y controlan las alcaldías y las gobernaciones, se deteriora la vida local, la descentralización se desprestigia, los recursos se despilfarran y la corrupción y la violencia cunden. Entonces, hay que lograr votar bien.
Conquistas históricas como el sufragio femenino logrado en los años 50, la apertura política generada por la Reforma Constitucional del 91 y los avances de la descentralización han sido importantes. Pero, especialmente dañina ha sido la aceptación casi generalizada del clientelismo como forma de construir solidaridad y lealtad entre los actores políticos.
Los consensos han dejado de ser resultado de la argumentación, por el “toma y dame” burocrático, y a pesar de las denuncias publicadas en los medios de comunicación y la acción de la justicia, las "mañas" políticas no se han logrado eliminar.
Voto Vital busca que la gente reflexione y se tome el tiempo necesario para decidir por quién votará, pues sólo tiene un día para hacerlo; pasadas las elecciones, tiene cuatro años para participar y exigir (planeación participativa, servicio estatal, atención al ciudadano, rendición de cuentas y seguimiento a las principales promesas de los candidatos).
El lema “Piensa tu voto, piensa tu vida” muestra la responsabilidad enorme que tiene el ciudadano cuando escoge a un gobernante.
¿Qué rechaza Voto Vital?
- Presiones armadas
- Fraudes y suplantaciones
- Trasteos de votantes
- Compra y venta del voto
- Clientelismo
- Votos intimidados
- Voto encuestado
- Voto publicitado
- Toda práctica que conlleve corrupción y presión en el proceso electoral.
Voto Vital es una iniciativa de la sociedad civil propuesta en el mes de enero de 2007 por Visionarios por Colombia, bajo el liderazgo de Antanas Mockus. En total, 108 organizaciones respaldaron esta campaña con el objetivo de calificar el voto en Colombia: más racional, más personal, más ejercicio de la libertad.
CULTURA DE PAZ
La Constitución consagra la paz como un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento. Quien se ha formado como ciudadano aporta a la paz cumpliendo sus deberes y reclamando pacíficamente sus derechos; es decir, aporta a la paz ejerciendo como sujeto legal. En muchas personas, tal vez en todas, hay un mandato interno a favor de la paz.
Pero también es posible reconocer y promover una cultura de paz. Hay cultura de paz cuando las actitudes o acciones contrarias a la paz son objeto de repudio social (desde formas muy leves de censura como fruncir el ceño hasta el ostracismo) que muchas veces le hace sentir vergüenza a la persona en cuestión. Hay cultura de paz cuando las actitudes y acciones pro-paz son objeto de reconocimiento social, generan confianza y buena reputación.
Uno no nace ciudadano. Uno se va volviendo ciudadano. La manera de hacerlo es tratar al otro –conocido o no– como ciudadano, corregirlo amablemente, dejarse corregir por él, reconocer sus comportamientos y dejar que él los reconozca en uno. Es parecido a como aprende uno a hablar. El camino es fortalecer las tres regulaciones: la legal, la moral y la cultural.
Aunque hay comportamientos que sólo son de conciencia (ejemplo: colocar limosna en una iglesia vacía), otros que solo son de cultura (ejemplo: respetar las reglas de etiqueta en la mesa), otros que sólo son de ley (ejemplo: presentar un papel que sigue siendo requisito porque la ley no ha sido derogada)– en la mayoría de las acciones humanas de mayor trascendencia intervienen las tres regulaciones y las correspondientes emociones (admiración por la ley, miedo a la multa, a la cárcel y a las otras sanciones legales, temor a la culpa, orgullo o satisfacción causados por reconocimiento social o vergüenza).
Ser ciudadano es aprender a sentir esas emociones y aprender a hacerlas sentir. Cultura ciudadana para la paz es cultura ciudadana aplicada a aquellas obligaciones legales, morales y culturales cuyo cumplimiento más rápida y eficazmente contribuye a que cese la violencia. Implica superar el divorcio entre ley, moral y costumbre (cultura) por ejemplo frente al homicidio (la muerte intencional). “La vida es sagrada” es un ejemplo de invitación a movilizar conscientemente mecanismos positivos y mecanismos de sanción legales, morales y culturales a favor de la protección de la vida.
Aunque hay comportamientos que sólo son de conciencia (ejemplo: colocar limosna en una iglesia vacía), otros que solo son de cultura (ejemplo: respetar las reglas de etiqueta en la mesa), otros que sólo son de ley (ejemplo: presentar un papel que sigue siendo requisito porque la ley no ha sido derogada)– en la mayoría de las acciones humanas de mayor trascendencia intervienen las tres regulaciones y las correspondientes emociones (admiración por la ley, miedo a la multa, a la cárcel y a las otras sanciones legales, temor a la culpa, orgullo o satisfacción causados por reconocimiento social o vergüenza).
Ser ciudadano es aprender a sentir esas emociones y aprender a hacerlas sentir. Cultura ciudadana para la paz es cultura ciudadana aplicada a aquellas obligaciones legales, morales y culturales cuyo cumplimiento más rápida y eficazmente contribuye a que cese la violencia. Implica superar el divorcio entre ley, moral y costumbre (cultura) por ejemplo frente al homicidio (la muerte intencional). “La vida es sagrada” es un ejemplo de invitación a movilizar conscientemente mecanismos positivos y mecanismos de sanción legales, morales y culturales a favor de la protección de la vida.
Respeto total a la vida
El gran desafío de Colombia es dar plena vigencia al artículo 11 de la constitución nacional: “El derecho a la vida es inviolable; no habrá pena de muerte”. Para ello es importante buscar los caminos para reducir significativamente la violencia. La tarea central es volver a crear mecanismos de autorregulación social y cultural que hagan que las personas no amenacen ni destruyan la vida.
Superación del atajismo.
Coherencia entre fines y medios: Salirse de las reglas para obtener resultados a corto plazo es un atajo, el cual viola las normas morales, las reglas sociales o las leyes para lograr algo. El que lo practica puede conseguir algunos beneficios individuales, pero produce grandes costos sociales al provocar en los demás la tentación de usar el mismo procedimiento. Coherencia entre la ley, la norma y la costumbre: Para que las reglas sociales se cumplan sin conflictos ni contradicciones es importante que la ley, la norma moral y la costumbre sean coherentes entre sí. Cuando el Estado no ha ganado el respeto de los ciudadanos, es fácil que se generen normas o prácticas que se aceptan socialmente pero son legal y moralmente inaceptables. Para recuperar el respeto a la ley y a las normas, es importante transformar las costumbres y hacer ver las implicaciones morales de ellas.
Mayor equidad por la vía de la educación
La inequidad no es sólo un problema de repartición de bienes y dinero. Uno de los principales factores que generan diferencias sociales se da en las posibilidades que tienen las personas en el acceso al conocimiento y a una formación que contribuya al desarrollo de la autonomía.
Respeto a la Justicia
Los jueces son los guardianes del Estado de Derecho. El respeto y el fortalecimiento a la rama judicial son indispensables para reducir la violencia y la impunidad. Un Estado fuerte y justo, capaz de cumplir y hacer cumplir la ley, hace valer los derechos y deberes y asegura la provisión de bienes y servicios públicos. La protección y el apoyo social a los jueces ayuda a consolidar un Estado que no amenace ni se deja intimidar.
GRACIAS POR SU TIEMPO
PDTA: AQUÍ ESTÁN ALGUNAS DE SUS FRASES.
-Me encantaría que cada mañana, cuando un estudiante se levanta para ir a clase, comprendiera que allí, en su colegio o universidad, que cada maestro al dar la clase, o un papá al revisar la tarea por las noches, son los escenarios donde se juega la soberanía del país, la diferencia de poder futuro, no en la mesa de las negociaciones.
- No soy blando, soy un duro limpio.
- No me gusta que todo es negociable, comprable, como si el país se manejara a través de una lógica comercial.
- Es inaceptable históricamente la 'locha' tributaria de los hacendados colombianos.
- Un país más zanahorio, un país donde no todo vale, un país donde la productividad se eleva mucho y permite realizar los ideales a la Constitución porque la gente no se mata y porque la gente no toma ciertos atajos. Un país donde ley y cultura están más cerca, donde las obligaciones legales son culturalmente respaldadas: pagar impuestos, respetar el ordenamiento territorial, respetar, obviamente, los derechos fundamentales de los demás.
- El 'todo vale' es la peste de cualquier sociedad.
- Informémonos antes de votar, conozcamos las opciones, leamos el menú antes de ordenar.
- A mí me parece grave que la sociedad colombiana no tiene la suficiente indignación frente a crímenes de lesa humanidad.
- El acto de votar es un acto delicado, y yo veo que la campaña electoral es como un acercamiento mutuo donde la gente se escucha y se olfatea; es una cosa en las dos direcciones. Lo más importante es que la gente debe gozarse su posibilidad de escoger.
- No ofrezco un camino de rosas, sino uno de consolidación. Es como si pusieran unos cimientos en piedra y concreto, y ahora tocara construir más o menos en las mismas proporciones con ladrillo y arena. Fortalecer la seguridad con los componentes de justicia y control social, y fortalecer además la educación, por razones de productividad y de competitividad, amerita un esfuerzo económico grande.
- En Colombia lo que tenemos que ser es corresponsables. Tenemos que cuidarnos entre todos, regularnos entre todos, para no hacer las cosas chambonamente. Es cultura ciudadana.
- Los recursos públicos son recursos sagrados.
- A mí no me gusta mucho que la democracia dependa mucho de la plata, y yo creo que la gente lo entiende y todos los candidatos deberían hacer esfuerzos no por gastar al máximo sino por gastar mucho menos. Eso haría la democracia más creíble. La democracia es debate y votar después de haber escuchado.
- Creo en la democracia deliberativa: argumento va, argumento viene. Los intereses, al volverse públicos, se moderan o se pulen.
- A mí no me da miedo aplicar la autoridad para hacer cumplir la ley. Pero la autoridad hay que aplicarla basada en la pedagogía, más que en la fuerza, porque eso es lo que la hace legítima.
Chocolate sin Pastillas #1
Hay en un bosque un hada muy bonita que al sonreir hace amanecer.
Es lista como zorro pero ingenua como cachorro
Es alerta como liebre aunque hiberna como oso
Me han dicho que es la que enfría las aguas de río porque sus manos siempre están heladas.
Pero no me consta porque su calidez hace pensar que el sol pasea de noche
Puedes ver al mundo a traves de ella pues sus palabras te abren los ojos
Y el mundo puede hablar a través de ti pues sus oidos te abren el corazón
Goza de su compañía cuando le veas pues un pequeño confite con ella se hace banquete
Pero recuerda, ella vuela rápido a todas partes y pronto la pierdes de vista
Tarde lo notas pues su presencia en tu corazón por mucho tiempo te acompaña
Es lista como zorro pero ingenua como cachorro
Es alerta como liebre aunque hiberna como oso
Me han dicho que es la que enfría las aguas de río porque sus manos siempre están heladas.
Pero no me consta porque su calidez hace pensar que el sol pasea de noche
Puedes ver al mundo a traves de ella pues sus palabras te abren los ojos
Y el mundo puede hablar a través de ti pues sus oidos te abren el corazón
Goza de su compañía cuando le veas pues un pequeño confite con ella se hace banquete
Pero recuerda, ella vuela rápido a todas partes y pronto la pierdes de vista
Tarde lo notas pues su presencia en tu corazón por mucho tiempo te acompaña
Una pastilla para mí
La Pitonisa le dijo a Neo en Matrix Recargado que nosotros -los seres humanos- no podíamos ver más allá de las decisiones que no entendemos. Durante mucho tiempo vi plasmada en esa frase una explicación plausible a la incomprensión que siento ante los comportamientos de otras personas -en cualquier circunstancia-. No se me había ocurrido pensar en que eso tenía su "drawback" o, para no estropear el castellano, sus efectos colaterales en mi persona.
Ya es más obvio para mí. Tampoco puedo ver más allá de aquellas decisiones que tomé y cuyas razones hoy he olvidado o incluso rechazo. No puedo plantearme un futuro si mis decisiones sobre éste son fácilmente descartables a mitad de camino o no me generan la tranquilidad que necesito para tomarlas.
Por fin veo la prisión en la que me sentía metido desde hacía largo rato. No puedo ver mucho más allá de mi presente, porque ya no entiendo las decisiones pasadas que me llevaron hasta éste y no tengo decisiones claras sobre el futuro que desde éste acontecerá.
Hay que sumarle al presente el factor "espacio", de otro modo podría estar feliz con el "ahora". Mis decisiones, que considero buenas alternativas en realidad, no solo implican cursos de acción, sino escenarios. Y es allí donde me viene la pregunta "¿Me encuentro en el lugar correcto?" Siempre tuve algunas prevenciones respecto a lo que se conoce como "lugar correcto", pues no sé qué es lo que hace que un lugar sea más correcto que otro. A veces supongo que es estar en un lugar estratégico para cumplir los objetivos personales u otras es en donde me puedo sentir mejor. En el caso de los animales creo que a todo eso se le llama hábitat y me da la fea impresión de que, respecto a un animal, esta palabra se utiliza de manera inversamente proporcional al tiempo que éste permanece en su seno.
Hace poco me dio por replantearme la pregunta del lugar correcto... y me he dado cuenta que ahora no me siento en mi hábitat. Últimamente he conversado con varias personas, muy casualmente, sobre este tema. Que a ratos me molesta madrugar, que me dan ganas de salir corriendo... al principio creía que ese era el estrés haciendo de las suyas. Pero en la revisión de mis decisiones descubrí algo que me hizo decir "caray"...
Si me lo preguntan, yo no me siento un sujeto convencional, si bien el papel de buen hijo casero me sienta de maravilla. Pero pareciera que en estos últimos años me esforzara hasta la saciedad por nadar con la corriente (en temas fundamentales, como el estilo de vida, las normas de convivencia... pues aun me niego a creer que la corbata sea una prenda necesaria para lucir bien). Crasa equivocación. Si no me siento convencional y no me agrada serlo ¿Por qué esforzarme en parecerlo? Es más, ahora es más tremendo porque, por mis labores, debo ocuparme de que otras personas también se unan a la onda de la vida convencional. Pero si yo mismo no lo hago, me da la misma.
Entonces, aparte de que no veo con claridad los motivos tras lo que decidí ni lo qué decidiré, tampoco me veo en el lugar en el que me encuentro. Como dije antes, por fin veo la prisión en la que me sentía metido hace rato. Resulta ser una especie de Burbuja 4D que me mantiene en un presente con el que no me conformo.
¡Eureka!... ¿Y ahora qué?
Bueno, pues ya le puse el título de "Una pastilla para mí" a esta cosa, de modo que debo encontrar una decisión tentativa a este meollo, una que entienda y me satisfaga, al menos temporalmente. Aunque debo recordar que esta es una pastilla que se parece más a las de chocolate que a las antidepresivas, así que deben hacerme sentir feliz de manera justificada en mi historia personal y no pasmarme solo por evitar que el ánimo llegue al fondo del pozo (eso es estar "menos peor", no es estar bien, así no sirve).
Usualmente, mis decisiones importantes implican algún grado de compromiso con alguien más (pueden ser varias personas, y tuve la oportunidad de ver que olvidarlo puede ser literalmente fatal). Pero también pasa que a veces eso es lo único que me implican. En la teoría del amor de Sternberg (1), se le llama "amor vacío" a aquella relación que sólo se nutre del compromiso e intuyo que así pasa con todas las esferas de la vida(2)
Así que lo primero, lo fundamental, lo inexorable, lo inevitable, lo ética y políticamente correcto es reorganizar compromisos y empezar por mí, luego ver desde esa perspectiva cómo llegar a los demás (no a todos, a los que me caigan bien nada más). Y si resulta que hay conflicto, votar por mí aunque el mundo se me venga abajo (eso ya no es novedoso).
Después de darle vueltas un rato a lo que escribí en el párrafo anterior, he decidido clasificar las lealtades en dos grupos: las que lo hacen crecer a uno y las que lo hacen sentir diminuto. Y así me he propuesto tomar el siguiente curso de acción: votar las primeras y botar las segundas, en ambos casos al costo que la vida pide por eso (lo vale realmente, creo yo).
Eso sí, al tomar el curso de acción usaré el esquema Sparrow, sopesar lo que se puede hacer y lo que no, para no morirme de hambre, a menos que sea el precio que la vida me cobre por otras decisiones(3).
Otra cosa es que he decidido tener mis reservas con respecto a las convenciones de esta sociedad. Me parece que sirven para mantener una jerarquía inútil frente a los problemas que la vida me plantea. Veo que a las que se utilizan para comunicarnos les subyace la historia de la relación(4) en las que aparecen, de tal modo que per se éstas son accesorias. Veo que solo algunas en efecto pueden mejorarnos la vida, pero eso depende (¡oh sorpresa!) de la relación en la que aparecen. Así que las convenciones, más que por lo convencional, me sirven por lo relacional y si me atengo al manejo de lealtades que expuse antes, al menos en lo social-personal, primero clasifico la lealtad que debo seguir y después si atiendo a las convenciones implicadas.
Hasta allí, una vaga idea de cómo lidiar con el hábitat. Aun queda el tema del tiempo. De las decisiones pasadas, nada que hacer, éstas me condujeron hasta aquí y entendidas ahora o no, poco puedo hacer para cambiarlas. Puedo moldear sus consecuencias ahora y en el futuro, pero no más. Supongo que es el precio de haberlas tomado en su momento.
Y el futuro… todo esto apunta al futuro por el simple hecho de que genera sus semillas en el presente. Aparte de eso, no se me ocurre nada inteligente.
¿O sí? En el fondo, todo apunta a saber por qué rayos decido lo que decido, para evitar caer en lo mismo. A decidir lo que quiero en un estricto sentido del término, ya que si resulta ser una colosal estupidez, no tardaré en darme cuenta. Y a decidir si es posible cómo lo quiero.
Y me queda abierto entonces ahondar más en lo que viene a ser mi hábitat y a establecer mis reglas de lealtades. Pero por ahora me evitaré la Burbuja 4D al ahorrarme dolores de cabeza con compromisos sin contenido o con lealtades que me tratan de aplastar.
Esto es largo y requiere más elaboraciones que las que este texto puede soportar, así que las dejaré para otro escrito.
(1) Pueden verse más detalles en Wikipedia
(2)Tales como el estudio, el trabajo, las creencias religiosas, la vida familiar; intuyo que una persona que tiene vida social por compromiso anda por la vida sin amigos. De todo lo anterior, podría decirse que me he quedado por compromiso en las dos primeras al menos una vez, logré librarme bien del compromiso vacío en la tercera y las otras andan inmunizadas de éste, al menos por ahora.
(3)Miren la joya que estaba escuchando mientras tanto: Joya. Haciendo una aclaración, el esquema Sparrow alude al canon de decisiones del capitán Jack Sparrow (Maldición del Perla Negra), en el que le dice a William Turner (palabras más, palabras menos) que puede arrojarlo al mar pero no puede navegar sólo. ¿Se capta la idea general de este canon?
(4)Usualmente interpersonal, puede referirse a mi relación con el entorno en general. Pero luego aclaro que pienso en las relaciones interpersonales.
Más para decir acerca de la emergencia social... correo enviado por un amigo
OTRA "MARAVILLA" QUE HACE ESTE GOBIERNO
el gobierno de Álvaro Uribe acaba de herir de muerte el derecho constitucional a la salud de los colombianos, ahora tendremos que pedir plata prestada a los bancos para costear los tratamientos médicos de alto costo como por ejemplo el cáncer... aquí les dejo los decretos... por favor léanlo y distribúyanlo.
Asunto: El nuevo ESTADO DE EMERGENCIA
Señores médicos y pacientes
A partir de ahora:
No se podrán interponer tutelas (Decreto 128 de la Emergencia Social)
Los medicos que formulen fuera del POS serán sancionados con 50 SLMMV (Decreto 131 de la Emergencia Social) ¿25 millones por formular no POS?
Las remisiones al especialista se harán siempre y cuando: "no afecten los costos del sistema de salud" (ver anexo). (Decreto 131 de la Emregencia Social)
Los tratamientos serán asumidos por el enfermo o sus familias con: Patrimonio, Cesantías, Ahorros Pensionales e incluso, préstamos bancarios
Adjunto notas de El Tiempo donde se exponen detalladamente esta situación.
Pero yo me pregunto: ¿se merece el partido de la U un solo voto después de esta masacre social? ¿por qué se pretende proteger a las EPS en detrimento de la salud de los Colombianos? ¿qué van a hacer los niños y niñas de nuestro país con enfermedades de alto coste? los padres venderán sus viviendas, usaran sus cesantías, gastarán sus ahorros... para beneficio de los grandes grupos empresariales.
¿Por qué no sacan los recursos de las grandes EPS que anualmente obtienen ganancias por 40.000 millones de pesos?
¿Cómo puede un médico defender ciegamente a este gobierno, sin recordar su juramento hipocrático?
Si lo considera prudente reenvie este correo... NI UN SOLO VOTO AL PARTIDO DE LA U EN LAS ELECCIONES DE MARZO POR ASESINOS!!! POR JUGAR CON LA SALUD DE LOS COLOMBIANOS!!!
http://www.facebook.com/l/93a69;www.eltiempo.com/colombia/politica/la-emergencia-social-practicamente-elimina-los-servicios-no-pos_7019270-1
http://www.facebook.com/l/93a69;www.eltiempo.com/colombia/politica/puntos-clave-de-los-10-decretos-de-la-emergencia-social_7019867-1
Emergencia Social prácticamente elimina servicios que están fuera de los planes de salud (POS)
Decretos plantean que pacientes paguen por estos servicios con su patrimonio, cesantías, ahorros pensionales e incluso préstamos bancarios. Se bloquearían tutelas.
Puntos clave de los 10 decretos de la Emergencia Social
Aunque la Emergencia Social se generó para buscar recursos conducentes a subsanar déficits del sector salud, algunos de los diez decretos dados a conocer contienen reformas sustanciales al sistema de salud. Algunas de ellas generarán, sin duda, controversia.
La primera está contenida en el decreto 128, que les cambia el nombre a los servicios no POS por el de "prestaciones excepcionales en salud".
Este decreto define tales prestaciones como servicios de salud extraordinarios, que deben ser autorizados por un comité técnico, que también crea la norma.
Hasta hoy estos servicios, a los que acceden los pacientes vía tutela, son cubiertos por el sistema de salud.
El 128 establece que dichas "prestaciones excepcionales" deberán ser financiadas, total o parcialmente, por los afiliados que las soliciten. Con ese fin, éstos serán objeto de un análisis exhaustivo de sus ingresos y de su patrimonio individual y familiar.
Para los casos de pacientes que no tengan solvencia económica, se abre la posibilidad de que paguen el servicio médico con sus cesantías, los ahorros pensionales e incluso con préstamos bancarios.
Para los casos de ciudadanos que carezcan por completo de recursos, se creó un fondo específico (Fonprés), que subsidiará dichos gastos. Sin embargo, el decreto deja sentado que éste sólo cubrirá dichos gastos hasta que la plata del Fondo alcance.
El decreto 131, por otra parte, reforma la Ley 100 y redefine el concepto de POS. En adelante, éste prioriza la atención de baja complejidad en medicina y odontología general y sólo permitirá el manejo por especialistas "cuando se cuente con la evidencia científica" y no se afecten los costos del sistema de salud.
De paso, esta norma restringe la posibilidad de interponer tutelas al fijar sanciones de hasta 50 salarios mínimos mensuales a los médicos u odontólogos que formulen por fuera del POS establecido.
Empiezan las reacciones
Frente a la expedición de estos decretos, Juan Carlos Giraldo, director ejecutivo de la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas, aseguró que se trata de una reforma improvisada del sistema de salud, que afecta negativamente el derecho a la salud de los colombianos: "Es tan regresiva, que no parece una reforma hecha por Álvaro Uribe", dijo Giraldo.
Por su parte, Javier Pérez, presidente de la Asociación Colombiana de Sociedades Científicas, afirmó que estas disposiciones generan zozobra, incertidumbre y temor para la práctica médica y odontológica en el país.
El vicepresidente de la misma Asociación, Rodrigo Córdoba, calificó de "salvaje" la reforma "que además complica los problemas estructurales del sector y les pone límites a los derechos de los pacientes".
Álvaro Cardona, decano de la Facultad Nacional de salud Pública de la Universidad de Antioquia, opina que "la reforma es un golpe de mano al Congreso de la República y a la Comisión de Regulación en Salud, y una bofetada a la atención en salud de la población no rica, que son la mayoría de los colombianos".
el gobierno de Álvaro Uribe acaba de herir de muerte el derecho constitucional a la salud de los colombianos, ahora tendremos que pedir plata prestada a los bancos para costear los tratamientos médicos de alto costo como por ejemplo el cáncer... aquí les dejo los decretos... por favor léanlo y distribúyanlo.
Asunto: El nuevo ESTADO DE EMERGENCIA
Señores médicos y pacientes
A partir de ahora:
No se podrán interponer tutelas (Decreto 128 de la Emergencia Social)
Los medicos que formulen fuera del POS serán sancionados con 50 SLMMV (Decreto 131 de la Emergencia Social) ¿25 millones por formular no POS?
Las remisiones al especialista se harán siempre y cuando: "no afecten los costos del sistema de salud" (ver anexo). (Decreto 131 de la Emregencia Social)
Los tratamientos serán asumidos por el enfermo o sus familias con: Patrimonio, Cesantías, Ahorros Pensionales e incluso, préstamos bancarios
Adjunto notas de El Tiempo donde se exponen detalladamente esta situación.
Pero yo me pregunto: ¿se merece el partido de la U un solo voto después de esta masacre social? ¿por qué se pretende proteger a las EPS en detrimento de la salud de los Colombianos? ¿qué van a hacer los niños y niñas de nuestro país con enfermedades de alto coste? los padres venderán sus viviendas, usaran sus cesantías, gastarán sus ahorros... para beneficio de los grandes grupos empresariales.
¿Por qué no sacan los recursos de las grandes EPS que anualmente obtienen ganancias por 40.000 millones de pesos?
¿Cómo puede un médico defender ciegamente a este gobierno, sin recordar su juramento hipocrático?
Si lo considera prudente reenvie este correo... NI UN SOLO VOTO AL PARTIDO DE LA U EN LAS ELECCIONES DE MARZO POR ASESINOS!!! POR JUGAR CON LA SALUD DE LOS COLOMBIANOS!!!
http://www.facebook.com/l/93a69;www.eltiempo.com/colombia/politica/la-emergencia-social-practicamente-elimina-los-servicios-no-pos_7019270-1
http://www.facebook.com/l/93a69;www.eltiempo.com/colombia/politica/puntos-clave-de-los-10-decretos-de-la-emergencia-social_7019867-1
Emergencia Social prácticamente elimina servicios que están fuera de los planes de salud (POS)
Decretos plantean que pacientes paguen por estos servicios con su patrimonio, cesantías, ahorros pensionales e incluso préstamos bancarios. Se bloquearían tutelas.
Puntos clave de los 10 decretos de la Emergencia Social
Aunque la Emergencia Social se generó para buscar recursos conducentes a subsanar déficits del sector salud, algunos de los diez decretos dados a conocer contienen reformas sustanciales al sistema de salud. Algunas de ellas generarán, sin duda, controversia.
La primera está contenida en el decreto 128, que les cambia el nombre a los servicios no POS por el de "prestaciones excepcionales en salud".
Este decreto define tales prestaciones como servicios de salud extraordinarios, que deben ser autorizados por un comité técnico, que también crea la norma.
Hasta hoy estos servicios, a los que acceden los pacientes vía tutela, son cubiertos por el sistema de salud.
El 128 establece que dichas "prestaciones excepcionales" deberán ser financiadas, total o parcialmente, por los afiliados que las soliciten. Con ese fin, éstos serán objeto de un análisis exhaustivo de sus ingresos y de su patrimonio individual y familiar.
Para los casos de pacientes que no tengan solvencia económica, se abre la posibilidad de que paguen el servicio médico con sus cesantías, los ahorros pensionales e incluso con préstamos bancarios.
Para los casos de ciudadanos que carezcan por completo de recursos, se creó un fondo específico (Fonprés), que subsidiará dichos gastos. Sin embargo, el decreto deja sentado que éste sólo cubrirá dichos gastos hasta que la plata del Fondo alcance.
El decreto 131, por otra parte, reforma la Ley 100 y redefine el concepto de POS. En adelante, éste prioriza la atención de baja complejidad en medicina y odontología general y sólo permitirá el manejo por especialistas "cuando se cuente con la evidencia científica" y no se afecten los costos del sistema de salud.
De paso, esta norma restringe la posibilidad de interponer tutelas al fijar sanciones de hasta 50 salarios mínimos mensuales a los médicos u odontólogos que formulen por fuera del POS establecido.
Empiezan las reacciones
Frente a la expedición de estos decretos, Juan Carlos Giraldo, director ejecutivo de la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas, aseguró que se trata de una reforma improvisada del sistema de salud, que afecta negativamente el derecho a la salud de los colombianos: "Es tan regresiva, que no parece una reforma hecha por Álvaro Uribe", dijo Giraldo.
Por su parte, Javier Pérez, presidente de la Asociación Colombiana de Sociedades Científicas, afirmó que estas disposiciones generan zozobra, incertidumbre y temor para la práctica médica y odontológica en el país.
El vicepresidente de la misma Asociación, Rodrigo Córdoba, calificó de "salvaje" la reforma "que además complica los problemas estructurales del sector y les pone límites a los derechos de los pacientes".
Álvaro Cardona, decano de la Facultad Nacional de salud Pública de la Universidad de Antioquia, opina que "la reforma es un golpe de mano al Congreso de la República y a la Comisión de Regulación en Salud, y una bofetada a la atención en salud de la población no rica, que son la mayoría de los colombianos".
Atención sobre la estrategia que está adelantando Uribe para poder hacer participar a más colombianos en el referendo:
Como es bien sabido la gente no quiere participar en la votación por el Referendo Reeleccionista, de tal manera que si hay abstención del pueblo colombiano Uribe pierde el año; pero entonces se le iluminó el bombillo al tipo y ahora incluyó tres temas o tres reformas a la constitución:
1. Reelección
2. Cárcel perpetua a violadores
3. Referendo del agua.
Todo para que más gente participe en el mismo y pueda obtener el porcentaje requerido para legitimar el referendo reeleccionista...porque si lo mandaba solo, se quedaba!!!
Por favor lean esto....
Esto expuso Claudia Hoyos:
¿POR QUÉ SORPRENDENTE Y SORPRESIVAMENTE, EL GOBIERNO Y SUS MAYORÍAS EN EL CONGRESO DECIDIERON CAMBIAR SU POSICIÓN?
¿PORQUE VOTARON AFIRMATIVAMENTE AYER EL REFERENDO DEL AGUA Y HOY TAMBIÉN AFIRMATIVAMENTE EL REFERENDO DE CADENA
PERPETUA? ¡AHHH! VA EL SECRETO:
EL SENADOR GUSTAVO PETRO LANZO HOY LA
SIGUIENTE TESIS: "LA GRAN TALANQUERA QUE TIENE EL PRESIDENTE PARA SER ELEGIDO ES OBTENER SIETE MILLONES DE VOTOS EN EL REFERENDO". PERO COMO LA CONSTITUCIÓN AUTORIZA HASTA TRES REFERENDOS EL MISMO DIA, SE UNIRÁN LOS TRES....
EL REFERENDO REELECCIONISTA NO REQUIERE SIETE MILLONES A FAVOR, SINO UN TOTAL DE SIETE MILLONES EMITIDOS, A FAVOR, O EN CONTRA.... SEGÚN PETRO, LA GENTE ESTARÁ VOTANDO POR LA CADENA PERPETUA Y SU VOTO CONTRA LOS VIOLADORES SE SUMARA A LOS DE LA
REELECCIÓN.
AHORA A LOS COLOMBIANOS QUE NO QUEREMOS LA REELECCION NI EN INYECCIONES, NOS TOCARA NO VOTAR NI EL REFERENDO DEL AGUA NI EL
REFERENDO DE CADENA PERPETUA, PARA NO DARLE GABELA A URIBITO.
DE POR SI EL TEXTO DEL REFERENDO DEL AGUA FUE MODIFICADO SUSTANCIALMENTE.
SI USTED ES SOLIDARIO IRRADIE ESTE MENSAJE A OTROSAMIGOS SUYOS, OJO QUE NO NOS AGARRE OTRA REELECCION DEL HUESPED DE LA CASA DE NARI ... CON SUS NEGOCIANTES TOM Y JERRY
POR EL BIEN DE TODOS NO VAYA A VOTAR POR EL REFERENDO, QUÉDESE EN CASA ESE DÍA, LA ABSTENCIÓN ES LA ÚNICA SALIDA A ESTE GRAVÍSIMO PROBLEMA QUE TIENE COLOMBIA
El REFERENDO POR EL AGUA:
Se aprobó un texto opuesto al firmado por más de dos millones de personas
Ayer, en una sesión de la Comisión I de la Cámara, la mayoría, que apoya al
gobierno aprobó un texto contrario a la iniciativa ciudadana apoyada por más de dos millones de colombianos y colombianas.
Las sustanciales modificaciones son las siguientes:
* Se eliminó la consagración del derecho fundamental al agua potable.
* Se eliminó el reconocimiento del agua como bien común y público.
* Se eliminó el uso prioritario de los ecosistemas esenciales al ciclo del agua para este fin.
* Se eliminó la prohibición de privatizar la gestión del agua y del servicio de acueducto y alcantarillado, sin ánimo de lucro.
Agregaron un “mico” colosal:
volver constitucional que “las aguas que nacen y mueren en la misma heredad”, son privadas, imponiendo así una excepción al principio de que todas las aguas son bienes de uso público.
De esta manera se entregará el agua a los nuevos propietarios privados e ilegítimos de los grandes latifundios producto del despojo a más de cuatro millones de campesinos. (Y seguir pagando nuestra agua aun mas cara a bolsillos extranjeros!)
En contraste con lo anterior eliminaron que las aguas que discurren por los territorios étnicos son parte integrante de los mismos.
Ajustaron de modo demagógico la propuesta del mínimo vital gratuito universal, para predicarlo falsamente como orientado sólo a los pobres, pero dentro del marco legal actual de la prestación privada de los servicios públicos.
Las modificaciones fueron acordadas en la Casa de Nariño en reunión de las bancadas gubernamentales con el Presidente Uribe. Este, que se había opuesto
radicalmente a nuestro referendo por el derecho humano al agua, cambió
súbitamente de posición para proponer que sea el pueblo quien decida, pero sobre un texto totalmente contrario al firmado por más de dos millones de personas.
Ante esta realidad, el Comité Nacional en defensa del Agua y de la Vida que promueve el referendo invita a continuar la movilización ciudadana en defensa del texto original del referendo y a mantenerse alertas y pendientes del
debate en la Plenaria de la Cámara en la cual se decidirá la apelación presentada por el Vocero del Comité Promotor, para que se respete el
texto original.
El Comité de Promotores del referendo agradece a los 8 congresistas del Partido
Liberal y del Polo Democrático Alternativo, y a los dos de Cambio Radical que votaron a favor de la ponencia que recomendaba la aprobación del referendo con su texto original.
Esta lucha nacional y regional empieza a navegar hacia el Reconocimiento del agua como bien público y común y como un derecho humano fundamental en la Constitución Nacional; pero sólo las acciones conjuntas y sostenidas de todos y todas, permitirán que estas aguas no se enturbien ni sean controladas y convertidas en un negocio privado.
A la juventud (Jorge Basadre)
La primera cosa que tiene que hacer toda auténtica juventud es aprender a no venderse. Nada más grave para el futuro y para la salud moral de una nación que las asambleas de pusilánimes o aprovechadores venales cuyo lenguaje común es tratarse mutuamente como respetables.
No sólo los políticos, sino muchos grandes médicos y grandes abogados y profesores y aristócratas e intelectuales entran en esa lucrativa confraternidad.
El deber fundamental de un joven, es el de la decencia substancial. Para construirla y sostenerla, ningún material mejor que la indiferencia necesaria para que las naturalezas subalternas importen poco. Hay que aprender a decir que no en contra de uno mismo. Será el mejor acto que se pueda realizar en un país enfermo de consentir. Si en el espíritu de la nueva generación predomina la tendencia a decir que sí, hay que sospechar que la decadencia colectiva es tremenda. Pero nada tan sencillo aparentemente y tan difícil de hacer bien y tan delicado para realizar con rigor, nada tan arduo que requiera tanto coraje como ser hombres de afirmación y no de mera negación.
Sobre las ruinas de lo que se niega, hay que fundar lo positivo. La verdadera calidad de un espíritu depende del modo como prolonga hacia adelante su pensamiento y su acción bien parado en los pies propios, adherido con garras a las verdades sólidas y esenciales contra todos los elementos contingentes de la existencia exterior, sin confiar más que en el fruto de la dedicación de la vida a una labor clara y humana.
Quien no se sienta capaz de ser religiosamente honrado en su soledad, se condenará fácilmente a la perdición y por sonora que sea su creencia proclamada, por ruidosos que suenen los golpes que se da al pecho, se entregará fácilmente a la individual rapiña y a todo lo peor con tal de que le otorgue poder.
Acuérdense siempre los jóvenes de eso y busquen en torno suyo, a los que desdeñan el grito público y hacen de su retiro o de su callada acción la sola gloria capaz de interesarlos. Desconfíen de los teóricos apurados por hacer de su orgullo un imperio y de los que en su arsenal recóndito sólo albergan como armas la calumnia, el insulto, la vejación. Es muy común que los gestos ampulosos cubran un sistema de miserias. Lo que un hombre es en su intimidad es lo único que es.
Nada de lo anterior implica un consejo de puro intelectualismo. Tan peligroso como otros puede ser el mito de la cultura, llámese humanismo del Renacimiento, filosofismo del siglo XVIII, adoración del siglo XIX por la ciencia. Hay esclavos de bienes corporales -el dinero, el lujo, el predominio- como hay esclavos de bienes intelectuales -el libro, la educación, la fama. Tanto en las limitaciones especializadas del profesionalismo como en la frivolidad del diletantismo existe desde un ángulo distinto, análogo condenable divorcio entre la Inteligencia y la Realidad profunda.
Así como la ley fundamental de la economía no es la acumulación sino la utilización de los valores materiales en beneficio de las exigencias del hombre y de la civilización, también la ley fundamental de la cultura no es la acumulación del saber sino su adaptación al hombre para la realización completa de sus destinos.
El saber es como la riqueza. Fecundo cuando está al servicio del hombre; peligroso cuando está al servicio de sí mismo. De acuerdo con la jerarquía natural de los valores; no es el número de escuelas, ni el número de libros ni la cantidad de escritores lo que valoriza a un pueblo, sino la calidad de sus hombres y la naturaleza de su cultura, la sabiduría del corazón. Es el corazón lo que está en el centro del hombre total.
No sólo los políticos, sino muchos grandes médicos y grandes abogados y profesores y aristócratas e intelectuales entran en esa lucrativa confraternidad.
El deber fundamental de un joven, es el de la decencia substancial. Para construirla y sostenerla, ningún material mejor que la indiferencia necesaria para que las naturalezas subalternas importen poco. Hay que aprender a decir que no en contra de uno mismo. Será el mejor acto que se pueda realizar en un país enfermo de consentir. Si en el espíritu de la nueva generación predomina la tendencia a decir que sí, hay que sospechar que la decadencia colectiva es tremenda. Pero nada tan sencillo aparentemente y tan difícil de hacer bien y tan delicado para realizar con rigor, nada tan arduo que requiera tanto coraje como ser hombres de afirmación y no de mera negación.
Sobre las ruinas de lo que se niega, hay que fundar lo positivo. La verdadera calidad de un espíritu depende del modo como prolonga hacia adelante su pensamiento y su acción bien parado en los pies propios, adherido con garras a las verdades sólidas y esenciales contra todos los elementos contingentes de la existencia exterior, sin confiar más que en el fruto de la dedicación de la vida a una labor clara y humana.
Quien no se sienta capaz de ser religiosamente honrado en su soledad, se condenará fácilmente a la perdición y por sonora que sea su creencia proclamada, por ruidosos que suenen los golpes que se da al pecho, se entregará fácilmente a la individual rapiña y a todo lo peor con tal de que le otorgue poder.
Acuérdense siempre los jóvenes de eso y busquen en torno suyo, a los que desdeñan el grito público y hacen de su retiro o de su callada acción la sola gloria capaz de interesarlos. Desconfíen de los teóricos apurados por hacer de su orgullo un imperio y de los que en su arsenal recóndito sólo albergan como armas la calumnia, el insulto, la vejación. Es muy común que los gestos ampulosos cubran un sistema de miserias. Lo que un hombre es en su intimidad es lo único que es.
Nada de lo anterior implica un consejo de puro intelectualismo. Tan peligroso como otros puede ser el mito de la cultura, llámese humanismo del Renacimiento, filosofismo del siglo XVIII, adoración del siglo XIX por la ciencia. Hay esclavos de bienes corporales -el dinero, el lujo, el predominio- como hay esclavos de bienes intelectuales -el libro, la educación, la fama. Tanto en las limitaciones especializadas del profesionalismo como en la frivolidad del diletantismo existe desde un ángulo distinto, análogo condenable divorcio entre la Inteligencia y la Realidad profunda.
Así como la ley fundamental de la economía no es la acumulación sino la utilización de los valores materiales en beneficio de las exigencias del hombre y de la civilización, también la ley fundamental de la cultura no es la acumulación del saber sino su adaptación al hombre para la realización completa de sus destinos.
El saber es como la riqueza. Fecundo cuando está al servicio del hombre; peligroso cuando está al servicio de sí mismo. De acuerdo con la jerarquía natural de los valores; no es el número de escuelas, ni el número de libros ni la cantidad de escritores lo que valoriza a un pueblo, sino la calidad de sus hombres y la naturaleza de su cultura, la sabiduría del corazón. Es el corazón lo que está en el centro del hombre total.
Crónicas de Fudeworer - Capítulo 1
LOS HIJOS DE LA ÚLTIMA BATALLA
Kalep no se veía tan entusiasta como los otros niños. A la hora de la verdad, no tendría por qué estarlo. Su única familia apenas andaba en los brazos de una veidra. Sus padres habían fallecido en penosas circunstancias: Su padre murió en la reciente confrontación con los Don Oban mientras su madre perdía la vida en el parto de su hermano por la pena moral que la embargaba.
Pero eso era lo que los otros niños y niñas no sabían en el Silvonkat. Todos habían sido elegidos para entrenarse como los guerreros de la más alta casta de Neblough, wingur. Por supuesto, por su edad y la exigencia en su entrenamiento, empezarían por ser winwitts. Pero una vez dentro, ya lo demás sería aprender a hacerse a una reputación de gran guerrero, sobresalir por encima de los otros y ganar la atención del rey para obtener una posición de gloria y prestigio.
Kalep ni siquiera sabía si quería estar allí. Vivía muy bien con las veidras, en especial con Hynemie, o bueno, con su hija Raani. Allí cuidaban al pequeño Nolmak y él podía verlo cuando quisiera. Ahora se encontraba internado para ¿entrenarse en armas?
Otro niño se le acercó de manera muy sutil. Le preguntó acerca del arma en la que pensaba especializarse. Kalep, medio desconcertado, solo se inmutó a observar a su interlocutor. "¿Cómo podía pensar en escoger un arma si la última vez que supe de una, habían atravesado a mi papá?" reflexionó Kalep.
El niño observó la reacción de Kalep, ya que sus gestos reflejaron aquel perturbador pensamiento. "Ah, ya veo, tu también debes venir como heredero de honor. Mi nombre es Ankerov, hijo de Gestov, uno de los wingur que pereció en la batalla contra los Don Oban, hace casi un año" . Kalep se sintió extrañamente aliviado. No era el único que se hallaba allí por obligación.
-Mi papá debe estar muy orgulloso en el más allá. Me dejo un lugar en su nombre, a sabiendas de que yo podría seguir ese camino- continuó Ankerov. Kalep no estaba muy seguro si ese era un motivo de orgullo, aunque por otra parte, le hacía recordar que su padre gozaba de buena reputación. O al menos, así era en la gran ciudad de Alafurz, a las afueras del Silvonkat. Decidió seguir la conversación con Ankerov, pues le pareció alguien confiable y con quien podría llevarse bien.
-El mío también lo estará. Su nombre era Nolmes y al menos en Alafurz todos lo querían.
Ankerov sonrió -Haces lo mismo que mi papá contaba acerca de él. Primero lo observas todo. Después intervienes, y de manera rápida y contundente. Eres tal vez el winwitt más esperado.-
"Mi hermano opinaba lo mismo sobre Nolmes", dijo otro niño, que se interesó en la conversación al escuchar a Kalep (e interrumpiéndole justo antes de que Ankerov le preguntara a éste su nombre). -Lo siento, me presento, mi nombre es Inkur y soy el hermano menor de Nilchs. Creo que soy otro "honorario"-
- Mi nombre es Kalep, y creo que ya saben de dónde vengo-. Alrededor de éstos niños, los demás se reunían. Tal vez uno o dos más eran herederos de honor. Los demás llevaban tres años o más tratando de ingresar en la admisión corriente. Algunos lo consideraban injusto (entre esos, Kalep), pero otros lo veían como algo natural, solo era un recurso para preservar el honor de los caídos en batalla.
Empezaron a presentarse los niños entre sí, es decir, los niños admitidos se presentaron ante los herederos. A ellos se unía Marailge, una niña heredera, aunque en el caso de ella, se debía a que su madre, Gelygar, se convirtió en la custodia de las veidras que iban de misión alrededor de Fudeworer y su puesto quedaba vacante.
Sería una mentira decir que todos se hallaban felices conociendo a los herederos y a sus compañeros. En primer lugar porque debido a la batalla contra los Don Oban (ocurrida hacía ya un año) muchos eran herederos de honor esta vez. En segundo lugar, no todos los herederos pensaban llevarse bien con los demás winwitts. Éste era el caso de Jeadel, que básicamente pensaba que todos eran inferiores a él, el sobrino extranjero de Karl II y el nieto de Karl I. En pocas palabras, su sangre era real, la de los demás no. Y en tercer lugar...
- ¡Muéranse todos ustedes, bastardos de Neblough! ¡Los twaghili resurgiremos para que hasta ustedes se aterren!
Un muchacho de un metro noventa y cuatro de estatura cargaba contra el grupo de niños, armado de una rama de cedro que le servía como garrote.
"¿¡¿¡ Twaghili?!?!". Todos estaban extrañados y aterrados. Salvo Kalep que de inmediato se lanzó a su encuentro.
-No, no es como su padre.- comentó decepcionado Ankerov. Inkur iba a asentir, pero luego observó algo y dijo "No estés tan seguro".
El muchacho cargaba con ambas manos el garrote en su costado izquierdo -hacia el que se ladeaba-, para lanzar un golpe de lado, ya que por su altura, cargar desde arriba hacia los niños le resultaría problemático, lo mismo que hacer partir el golpe. Kalep iba de frente a gran velocidad, aunque cada cierto tiempo iba un poco más hacia su derecha.
Cuando estuvieron ya lo suficientemente cerca, el muchacho lanzó su golpe. Kalep no detuvo su carga, sino que la dirigió hacia el garrote, hacia el que se abalanzó con todo su peso. El muchacho no pudo reaccionar a tiempo y vio que Kalep le hacía perder el equilibrio y soltar la rama de cedro.
Pero esto no duró mucho, y el muchacho se recuperó. Ya sin garrote y viendo que Kalep también había perdido el balance de su cuerpo (¡después de todo, acababa de cargar contra alguien evidentemente más fuerte que él!), le propinó una fuerte patada en el torso, fracturándole algunas costillas. Este golpe fue muy efectivo, ya que Kalep quedó tendido e inmovilizado (aunque, cosa sorprendente, no estaba inconsciente ni aterrado).
El muchacho recogió el garrote y... éste le fue arrebatado de nuevo, solo que esta vez por una mano adulta y muy experimentada en combate. El muchacho recibió luego un golpe en la base de la nuca y cayó inconsciente.
***
A lo lejos, desde una ventana de la gran fortaleza del Silvonkat, un hombre medianamente joven observaba todo con cierto repudio, aunque no por que la pelea en sí le disgustase. "Ahora si será imposible conservar al pequeño mercenario" dijo.
Una voz grave proveniente de un hombre algo entrado en años de facciones siniestras respondió:
-Con el debido respeto, su Majestad, el jóven Sacrag nunca debio estar aquí. Parece que no dejamos muchos twaghili con vida, de modo que no atrajimos la atención de alguno que quisiera venir a sacarlo de aquí
"Ya es un hecho evidente. Ahora solo queda pensar en otros hombres que empiecen a trabajar para nosotros mientras preparamos a estos niños. Es una lástima que la mayoría de los wingur haya perecido hace un año. Los que quedan son pocos y no todos me son completamente leales. Todo esto retrasará seriamente nuestra campaña." prosiguió el hombre, aún en la ventana.
- Al menos es bueno escuchar que la retrasa, no como su difunto padre, que la rechaza.-respondió otra voz, de un guerrero maduro de tez morena. - Siempre Naigel y yo creímos que Neblough podría hacerse a más territorio, pero Karl I apostaba demasiado al comercio entre naciones.-
- ¿Karl I?- hizo eco un poco sorprendido el hombre de la ventana, mientras señalaba las insignias en su capa.
- Sí. Recuerde que ahora usted es quien debe ser llamado Majestad, joven Karl- dijo Naigel, el hombre de la voz grave y apariencia siniestra.
Karl II, actual rey de Neblough, vio como uno de los wingur llevaba a cuestas a Sacrag fuera del Silvonkat, mientras otro llevaba a Kalep al barracón.
***
En la noche, dentro de la prisión de Almoor, Sacrag despertaba en una de las celdas. Un niño de cabello rubio casi blanco y un hombre vestido con un sayo andrajoso le observaban.
-Yo siempre tengo la razón. Usted y su hermano se reunirían con mi ayuda.- dijo el hombre del sayo andrajoso, cuya voz era ronca y daba señales de un alto grado de depravación en él. El niño de cabello rubio le miro con hostilidad y le increpó: "¡Claro, es que esta celda es el mejor punto de encuentro con el que contamos desde hace casi un año! ¡Qué plan tan brillante!"
Sacrag miró al niño y comentó -Es increible. Después de todo, los twaghili si vivimos. Y quien lo diría, entre los que vivimos, mi pequeño hermano Magrock y yo.-
-Ahora, para que los jóvenes vean que pueden contarme entre sus aliados los sacaré de aquí.- dijo el hombre del sayo andrajoso, mientras su mano izquierda se desvanecía por dentro de la cerradura de las rejas de su celda. - Sacrag, siga a su hermano por la derecha cuando él le indique. La izquierda es mía- continuó.
Magrock estaba sorprendido de la extraña habilidad del hombre andrajoso, aunque sabía desde un principio que no era un mendigo ordinario, ya que había descubierto su secreto. Sacrag estaba desconcertado aún de saber que había esperanzas para su clan.
El hombre del sayo abrió la puerta y se dirigió a su izquerda por el corredor. Desde la celda solo se escuchaban los gritos de dolor de los guardias. "¡Ahora!"gritó el hombre. Magrock cerró sus ojos unos instantes. Sacrag veía atónito a su hermano estar a punto de hacer aquel truco de su madre.
Magrock abrió sus ojos y con un aura de tenue luz azul con gran transparencia que emanaba de éstos, se rodeó a sí mismo y rodeó a Sacrag. "Mientras avanzamos, concentra toda tu fuerza en un puño, igual que tu padre. Pronto necesitaremos romper algún muro en la derecha" dijo Magrock, tras haber comprendido el plan del hombre de sayo andrajoso.
Sacrag y Magrock salieron hacia la derecha de la celda, mientras pasaban desapercibidos por los guardias, que tenían su atención centrada en el peligroso hombre andrajoso (ya había eliminado a dos guardias y amputado extremidades a los otros cinco que le se enfrentaron, con la espada del primero al que venció).
Sacrag, vio un muro con ventana y le dijo a Magrock "¡Por aquí!" un instante antes de lanzar un golpe con su mano derecha, rodeada con un fulgurante brillo rojizo, contra la construcción. El muro se hizo trizas, pero nadie lo noto, pues no podía ver ni oir más allá de la ilusión que creaba el aura de Magrock.
Una vez afuera, Sacrag le preguntó a Magrock acerca del hombre del sayo andrajoso.
- Su nombre es Khoolquen y se presentó como un enemigo de Neblough.
- ¿Khoolquen? He oído ese nombre antes
- ¡Es en serio!
- Si. ¡Ya lo recuerdo! ¡El fue el que convenció a nuestros clanes a unírseles contra este reino de porquería!
- Entonces él es...
- Sí. Un Don Oban. Creo que de hecho, es el hijo del que era su líder, Shilagrus.
- Entonces ¿confíe en el hombre equivocado?
- No lo sé. Pero al menos no confiaste en alguien que mataría a su padre para tomar su lugar.
Crónicas de Fudeworer - Prefacio
Esta historia lleva más de diez años en mi cabeza. Siempre la pensé para una animación o historieta pero, como se podrán imaginar, no hay presupuesto ni talento.
Puedo escribirla y es justo lo que haré... el estilo puede que cambie, pero advierto que será un poco perezoso, para no perder el hilo en descripciones o explicaciones
Felipe Velásquez Ospina
6 de enero de 2010 - 11:45 p.m.
Puedo escribirla y es justo lo que haré... el estilo puede que cambie, pero advierto que será un poco perezoso, para no perder el hilo en descripciones o explicaciones
Felipe Velásquez Ospina
6 de enero de 2010 - 11:45 p.m.
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