La Pitonisa le dijo a Neo en Matrix Recargado que nosotros -los seres humanos- no podíamos ver más allá de las decisiones que no entendemos. Durante mucho tiempo vi plasmada en esa frase una explicación plausible a la incomprensión que siento ante los comportamientos de otras personas -en cualquier circunstancia-. No se me había ocurrido pensar en que eso tenía su "drawback" o, para no estropear el castellano, sus efectos colaterales en mi persona.
Ya es más obvio para mí. Tampoco puedo ver más allá de aquellas decisiones que tomé y cuyas razones hoy he olvidado o incluso rechazo. No puedo plantearme un futuro si mis decisiones sobre éste son fácilmente descartables a mitad de camino o no me generan la tranquilidad que necesito para tomarlas.
Por fin veo la prisión en la que me sentía metido desde hacía largo rato. No puedo ver mucho más allá de mi presente, porque ya no entiendo las decisiones pasadas que me llevaron hasta éste y no tengo decisiones claras sobre el futuro que desde éste acontecerá.
Hay que sumarle al presente el factor "espacio", de otro modo podría estar feliz con el "ahora". Mis decisiones, que considero buenas alternativas en realidad, no solo implican cursos de acción, sino escenarios. Y es allí donde me viene la pregunta "¿Me encuentro en el lugar correcto?" Siempre tuve algunas prevenciones respecto a lo que se conoce como "lugar correcto", pues no sé qué es lo que hace que un lugar sea más correcto que otro. A veces supongo que es estar en un lugar estratégico para cumplir los objetivos personales u otras es en donde me puedo sentir mejor. En el caso de los animales creo que a todo eso se le llama hábitat y me da la fea impresión de que, respecto a un animal, esta palabra se utiliza de manera inversamente proporcional al tiempo que éste permanece en su seno.
Hace poco me dio por replantearme la pregunta del lugar correcto... y me he dado cuenta que ahora no me siento en mi hábitat. Últimamente he conversado con varias personas, muy casualmente, sobre este tema. Que a ratos me molesta madrugar, que me dan ganas de salir corriendo... al principio creía que ese era el estrés haciendo de las suyas. Pero en la revisión de mis decisiones descubrí algo que me hizo decir "caray"...
Si me lo preguntan, yo no me siento un sujeto convencional, si bien el papel de buen hijo casero me sienta de maravilla. Pero pareciera que en estos últimos años me esforzara hasta la saciedad por nadar con la corriente (en temas fundamentales, como el estilo de vida, las normas de convivencia... pues aun me niego a creer que la corbata sea una prenda necesaria para lucir bien). Crasa equivocación. Si no me siento convencional y no me agrada serlo ¿Por qué esforzarme en parecerlo? Es más, ahora es más tremendo porque, por mis labores, debo ocuparme de que otras personas también se unan a la onda de la vida convencional. Pero si yo mismo no lo hago, me da la misma.
Entonces, aparte de que no veo con claridad los motivos tras lo que decidí ni lo qué decidiré, tampoco me veo en el lugar en el que me encuentro. Como dije antes, por fin veo la prisión en la que me sentía metido hace rato. Resulta ser una especie de Burbuja 4D que me mantiene en un presente con el que no me conformo.
¡Eureka!... ¿Y ahora qué?
Bueno, pues ya le puse el título de "Una pastilla para mí" a esta cosa, de modo que debo encontrar una decisión tentativa a este meollo, una que entienda y me satisfaga, al menos temporalmente. Aunque debo recordar que esta es una pastilla que se parece más a las de chocolate que a las antidepresivas, así que deben hacerme sentir feliz de manera justificada en mi historia personal y no pasmarme solo por evitar que el ánimo llegue al fondo del pozo (eso es estar "menos peor", no es estar bien, así no sirve).
Usualmente, mis decisiones importantes implican algún grado de compromiso con alguien más (pueden ser varias personas, y tuve la oportunidad de ver que olvidarlo puede ser literalmente fatal). Pero también pasa que a veces eso es lo único que me implican. En la teoría del amor de Sternberg (1), se le llama "amor vacío" a aquella relación que sólo se nutre del compromiso e intuyo que así pasa con todas las esferas de la vida(2)
Así que lo primero, lo fundamental, lo inexorable, lo inevitable, lo ética y políticamente correcto es reorganizar compromisos y empezar por mí, luego ver desde esa perspectiva cómo llegar a los demás (no a todos, a los que me caigan bien nada más). Y si resulta que hay conflicto, votar por mí aunque el mundo se me venga abajo (eso ya no es novedoso).
Después de darle vueltas un rato a lo que escribí en el párrafo anterior, he decidido clasificar las lealtades en dos grupos: las que lo hacen crecer a uno y las que lo hacen sentir diminuto. Y así me he propuesto tomar el siguiente curso de acción: votar las primeras y botar las segundas, en ambos casos al costo que la vida pide por eso (lo vale realmente, creo yo).
Eso sí, al tomar el curso de acción usaré el esquema Sparrow, sopesar lo que se puede hacer y lo que no, para no morirme de hambre, a menos que sea el precio que la vida me cobre por otras decisiones(3).
Otra cosa es que he decidido tener mis reservas con respecto a las convenciones de esta sociedad. Me parece que sirven para mantener una jerarquía inútil frente a los problemas que la vida me plantea. Veo que a las que se utilizan para comunicarnos les subyace la historia de la relación(4) en las que aparecen, de tal modo que per se éstas son accesorias. Veo que solo algunas en efecto pueden mejorarnos la vida, pero eso depende (¡oh sorpresa!) de la relación en la que aparecen. Así que las convenciones, más que por lo convencional, me sirven por lo relacional y si me atengo al manejo de lealtades que expuse antes, al menos en lo social-personal, primero clasifico la lealtad que debo seguir y después si atiendo a las convenciones implicadas.
Hasta allí, una vaga idea de cómo lidiar con el hábitat. Aun queda el tema del tiempo. De las decisiones pasadas, nada que hacer, éstas me condujeron hasta aquí y entendidas ahora o no, poco puedo hacer para cambiarlas. Puedo moldear sus consecuencias ahora y en el futuro, pero no más. Supongo que es el precio de haberlas tomado en su momento.
Y el futuro… todo esto apunta al futuro por el simple hecho de que genera sus semillas en el presente. Aparte de eso, no se me ocurre nada inteligente.
¿O sí? En el fondo, todo apunta a saber por qué rayos decido lo que decido, para evitar caer en lo mismo. A decidir lo que quiero en un estricto sentido del término, ya que si resulta ser una colosal estupidez, no tardaré en darme cuenta. Y a decidir si es posible cómo lo quiero.
Y me queda abierto entonces ahondar más en lo que viene a ser mi hábitat y a establecer mis reglas de lealtades. Pero por ahora me evitaré la Burbuja 4D al ahorrarme dolores de cabeza con compromisos sin contenido o con lealtades que me tratan de aplastar.
Esto es largo y requiere más elaboraciones que las que este texto puede soportar, así que las dejaré para otro escrito.
(1) Pueden verse más detalles en Wikipedia
(2)Tales como el estudio, el trabajo, las creencias religiosas, la vida familiar; intuyo que una persona que tiene vida social por compromiso anda por la vida sin amigos. De todo lo anterior, podría decirse que me he quedado por compromiso en las dos primeras al menos una vez, logré librarme bien del compromiso vacío en la tercera y las otras andan inmunizadas de éste, al menos por ahora.
(3)Miren la joya que estaba escuchando mientras tanto: Joya. Haciendo una aclaración, el esquema Sparrow alude al canon de decisiones del capitán Jack Sparrow (Maldición del Perla Negra), en el que le dice a William Turner (palabras más, palabras menos) que puede arrojarlo al mar pero no puede navegar sólo. ¿Se capta la idea general de este canon?
(4)Usualmente interpersonal, puede referirse a mi relación con el entorno en general. Pero luego aclaro que pienso en las relaciones interpersonales.